Pollo
Asado
La receta es simple consiste en asar un pollo. Para conseguir un pollo hemos
de acercarnos a una carnicería donde los vendan, porque las hay que sólo
venden cerdo o ternera, o si es en Madrid, sólo casquería, allá "cagquería".
El pollo es el pitu caleya sólo que amansao hasta límites insospechados. Ha
sido tan degradado en su desarrollo que la carne es pálida y su mirar triste.
El andar... No ha habido ocasión de ver a un pollo de hoy andando. Aún así, en
muchos lugares donde dicen vender pitu caleya no venden más que pollos de
jaula sucia y nave sucia y granjero sucio en tierra sucia. Porque todo lo que
rodea al pollo, del pienso al suelo es sucio.

Aún así, si creeis aún que alguien vende pitu caleya de verdad, mirad por las
caleyas cuántos pitus hay. Ni uno, por tanto... no puede haber pitu caleya en
venta, quizás y si cuadra que vas a ver al abuelo de tu amigo que vive en
monte perdido de Caramonateiro, pues quizás el buen hombre tenga pitus caleya,
pero como ye hombre, y la muyer muriói haz mucho, pues os hará unos calditos
de avecrem que os sentarán muy bien, mientras véis como el pitu caleya sube y
baja la caleya, sucia también, porque nadie piense que una caleya resistiría
el control de las autoridades sanitarias.
Pero a lo que vamos, que es a comprar el pollo. Tenemos dos opciones,
comprarlo entero, es decir, desplumado y sin cabeza, por lo que ya no es
entero, sino quasicompleto, o comprarlo adhoc, es decir, sin cabeza, patas,
plumas ni nada de lo que todo animal vivo lleva en su interior, que por lo
general huele mal y se lo come el gato. Comprar un pollo así es fácil. Es ir a
la carnicería y pedirlo. Quiero un pollo entero para asar. El carnicero te
dirá, ¿se lo abro? Pues sí, muchas gracias. Y empezará el espectáculo de la
apertura del pollo.

Con
un cuchillo largo le hará un corte a la altura de la pechuga y el cuello. No
sé cómo separa las dos partes con un particular crujido que de estar vivo el
pollo sería un dolor similar al que nadie ha sobrevivido para contarlo. Al
abrirlo empezará a quitarle los pulmoncillos, el higadillo, el corazoncillo,
los riñoncitos (todo en diminutivo porque todo está a escala), la molla o moya...
o como se llame que es lo que lleva toda la mierda que no dejó en el suelo del
corral. En un abrir y cerrar de ojos el pollo está listo para ser asado. Mucha
gente lo prefiere completo y sin limpiar, pero uno es escrupuloso y celoso de
vísceras y casquerías varias.
En casa sacaremos el pollo todo descuartizado, lo pondremos en una de esas
bandejas para horno. A partir de aquí el proceso se complica, pues nunca he
hecho pollo asado, así que improvisaré. Con el pollo sobre la bandeja le
echaremos sal, para que no esté soso ni solo. Y lo ponemos en un lugar donde
no estorbe. Si la cocina es pequeña, estorbará lo pongas donde lo pongas.
Pasamos a cortar la cebolla y los ajos. Mucha cebolla, mucha... Cuanti más
mejor. La echamos a la bandeja. Cogemos un limón y lo cortamos también en un
par de rodajas y la ponemos en la bandeja. Untamos un poco el pollo en
mantequilla. Echamos un chorrillo de aceite y un poco de agua y creo que no
falta nada más. Así me imagino yo que se asará el pollo. Cogemos la bandeja y
la ponemos en el horno a una temperatura media al principio, pongamos que
quince minutos. Como somos primerizos hemos de estar dejándonos los ojos
intentando escudriñar si el pollo se hace o no. ¿Quién habrá diseñado esos
cristales tan absurdos que apenas dejan ver lo que hay dentro?
Una vez que veamos que está hecho, es decir, que la carne haya dejado de estar
rosa para ser blanca, la piel haya dejado de estar blanca para ser marrón,
pues le meteremos caña titiricaña hasta que los poros del pollo se pongan
negros y la piel se ponga tiesa. Todos esos cambios los tendremos que apreciar
a través dle cristal del horno, así que se recomienda paciencia. Y a poder ser
abrir poco la puerta, porque se consume más energía y hay que cumplir con el
protocolo de kioto.

Bueno,
puede que hayan pasado 20 minutos... quizás más... eso dependerá de vuestro
grado de profesionalidad. Cuando veamos que está hecho lo sacamos y lo ponemos
en una fuente del Carrefour de florecillas, le echamos cuatro hojitas de
perejil y un poco de orégano (quien quiera disfrutar de tan especial especie)
y lo servimos. Si vemos que la cara de nuestros comensales no es la adecuada,
siempre se puede decir. Dadme 10 minutos y tenéis un pollo asado con su ración
de patatas y sus croquetas. Porque ¿a quién se le ocurre ponerse a asar un
pollo teniendo el asador de pollos del barrio debajo de casa?
Dedicado a Jesusa, la "más mejor" asadora de pollos de todo Madrid.